The Domingueros. Cuento chino, historia de vida.

Domingueros argentinos en camino…

Con esta foto recordé los domingo yendo al club en el Fiat 500, el archiconocido “fitito” de mi tío Nito. Eramos unos 6 o 7 pibes entre chicos y amigos que ibamos reglamentariamente al club a pasar las tardes de Domingo.

Les digo la verdad, no tengo la menor idea ni de cómo hacíamos para caber ni de como mi tío nos aguantaba alli dentro a los gritos. Mis primos Javier y Fernando y mi hermano Ale estaban ahi, y la verdad es que a mas de treinta años de aquellos tiempos no recuerdo otro nombres…

Lo que si llevo dentro es un recuerdo intrañable de ese mundo de barrio, de risas y joda sana, de pileta atestada de chicos gritando, de la ducha fria antes poder meterse de cabeza, de la tan temida revisación médica (que en ese momento, sinceramente parecía una joda) de la simpleza de los sándwiches de almuerzo que eran nuestro mayor trofeo y de mucha, mucha risa.

También estaba el barro de la cancha de fútbol a la que nunca le crecía el pasto, la bici que te hacía sentir libre y rápido como una Chevy SS… la tía, los mimos, la toalla seca que nos esperaba a la salida de la pile para comer. Y las macanas de siempre. Intrañables recuerdos que intento trasmitir a mi hija, mis sobrinos y niños del corazón. Cuento chino, historia de vida.

Eugenia prego

Anuncios